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lunes, 9 de julio de 2012

Android puede con Iphone





Esto es una predicción. A la hora de escribir este post pensaba hacer una recopilación de estadísticas y datos que de algún modo u otro apoyaran o también negaran esta predicción. E incluso pensé en invitar a un par de conocidos a participar en un artículo sesudo y sólido. Sin embargo me he dado cuenta que al fin y al cabo mi predicción tiene una parte muy importante de intuición y que la documentación que se aportara tampoco iba a tener tanto valor.

Estoy convencido de que los móviles de Apple, los Iphone, se quedarán con una minoría del mercado de móviles, y esto en un futuro no muy lejano.

Las cosas van a una velocidad de vértigo y aumentando. Bueno, ¿de verdad van tan rápido? Sí, últimamente en este mercado al alcanzar el punto crítico; pero si miramos con más perspectiva, en el 2000 estábamos planificando las redes 3G que hoy dan servicio a los Smartphones y hacen posible su despegue. Acabábamos de introducir las conexiones de datos con las velocidades que nos dan los operadores cuando se nos acaban los megas, de 64 y 128 kbps (GPRS). Y parecía que se iba a producir un absurdo, que la 3G se iba a solapar con el GPRS, algo desde el punto de vista económico chocante. En realidad no fue así y hemos necesitado una década (10 años!) para que los Smartphones despegaran, dejando de por medio el pinchazo de la burbuja de las telecomunicaciones, que cambió el mercado para siempre.

Nos acercamos rápidamente a la madurez del mercado de lo que hoy llamamos Smartphones, que pronto serán una "comodity". Estamos dando un paso similar al que dimos cuando aún los móviles eran algo para unos pocos y pasaron a ser algo de uso tan generalizado como un reloj. Pero este paso se está dando más rápido. Pronto todo el mundo tendrá un móvil con conexión a Internet. Seguramente esto implicará que el móvil cubrirá al 100% las necesidades de conexión a la red de muchos usuarios, abandonando el pc o migrando esta conexión al televisor.

Esto afectará al mercado de los ordenadores y de las tablets. Pero esto es otra historia de la que no estoy hablando en este post.

Los móviles de Apple se van a quedar con un mercado afín a su marca y posicionamiento. Los móviles Android se van a comer el mercado, y a Nokia más le valdría desarrollar móviles Android, en vez de dilapidar el enorme valor de su marca intentando reaccionar; cada día que pasa se le escapa más el tren.

El particular en general no va a pagar el sobreprecio de un Iphone. Las empresas no les van a comprar Iphones a sus empleados. Apple no creo de devalúe su marca para ir a por este mercado. Intentará pescar entre aguas pero poco más.

Uno de los argumentos más fuertes, en los que me baso es en la necesidad actual de las empresas de adaptarse a distintos sistemas operativos si quieren estar presentes en el mercado móvil. Necesitan su aplicación para Iphone, Android, y además Windows y los Blackberry. Esto es un sinsentido. Eleva los costes de una manera absurda. Empresas para las que es estratégico el desarrollo de su negocio en el móvil se ven obligadas a tener varios equipos de desarrollo para las distintas versiones (¡toma ineficiencia!). La moda de las aplicaciones además ha producido que se desarrollen muchas que no tienen mucho sentido; se ha hecho con frecuencia para Iphone por prestigio y a veces con poco valor añadido. Con una versión de la web para móvil hubiera sido más que suficiente (ver artículo de Mensamatic sobre el tema). El mercado actual además desconcierta al usuario que ve soluciones incompletas, con distintas versiones y prestaciones en función de la tecnología que utilice. Esto se va a racionalizar y veremos cómo muchas empresas tendrán su aplicación sólo para Android o incluso solo una versión de la web para móvil.

¿Lo que refleja esta imagen tiene sentido?



¿La próxima revolución tardará otra vez 10 años en cocerse? Parece una ley de la tecnología.

Me encantará que me critiques el artículo sin piedad. ¿Eres fan de Android, abducido por Apple, o haces un análisis menos emocional?



sábado, 7 de febrero de 2009

Respiración celular, no es una enfermedad de tu móvil 3G






Si utilizas un móvil de tercera generación (3G), por ejemplo para realizar conexiones de banda ancha a Internet con tu portátil, puede que te hayas dado cuenta de que en momentos distintos, en una misma ubicación, la velocidad de navegación varía de modo importante. Esto, además de a la conexión misma a la red de Internet, puede ser debido al nivel variable de cobertura de las celdas de una red de tercera generación.
La cobertura de una red de telefonía móvil, las ubicaciones geográficas en las que esta red da servicio, se estructura en forma de celdas. Cada una de estas áreas está cubierta por un sistema de antenas concreto. Para conseguir una cobertura nacional, y cubrir las necesidades de tráfico, son necesarios unos cuantos miles de celdas. Según la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, en su informe anual del 2007, a finales de ese año, había en España un total de 71.014 estaciones base de telefonía móvil (usualmente cada estación base cubre 3 celdas).

La tecnología GSM, anterior a la que actualmente nos permite navegar con varios megas de ancho de banda, es distinta a la 3G , y no sufre esta característica técnica, según la cual la cobertura efectiva en una celda depende del número de usuarios que están siendo servidos por el sistema de antenas de la misma. Este efecto se denomina en inglés “cell breathing”, ya que la cobertura se expande y se contrae en función del número de usuarios que están recibiendo servicio en la celda. De este modo, cuantos más usuarios haya en una misma celda, más cerca tendrán que encontrarse los mismos del sistema de antenas que dan servicio a esta celda, para, por ejemplo, conseguir mantener la misma velocidad de navegación.

Imaginemos que queremos hablar con una persona en un recinto amplio. Si estamos solos, podremos entendernos separados por una distancia elevada. A medida que vayan entrando en el recinto más parejas intentando hablar entre ellos, esta distancia se irá reduciendo, debido al ruido que generan las conversaciones que no me interesan. Este es un efecto similar al “cell breathing” que experimentan las redes de telefonía móvil de tercera generación, que estamos ya utilizando muchos, tanto profesionalmente, como en nuestra vida privada.