lunes, 17 de febrero de 2014

Una revisión capciosa de 9 mantras de las startups





Una postura crítica y un análisis de las distintas herramientas de gestión, nos permitirá encontrar el modelo artesanal de gestión más adecuado a nuestro proyecto

A estas alturas a pocos les pueden quedar dudas de que estamos en una burbuja del emprendimiento. Cuando hablamos de burbuja ya debemos entender que muchos de los que se acerquen a ella acabaran seriamente perjudicados por la misma. Como en plena burbuja inmobiliaria, en la que el que no compraba era poco menos que idiota, y el brillo del negocio, arropado por nuestro carácter becerril, arrastró a muchos al desastre, hemos de esperar que en esta burbuja pase lo mismo.




El dorado del emprendimiento atrae a muchos. Cuanto más sepamos de que va esto, y con más conocimiento de causa actuemos mejor nos va a ir a todos. Existen riesgos muy elevados ante esta situación para los que se plantean emprender.

Tipos de proyectos de emprendimiento: startups

Emprender tiene que ver con riesgo; desde este punto de vista el emprendedor es una persona con visión de negocio que se plantea soluciones nuevas, que van de la mano del riesgo, pero a la vez de la posibilidad y la búsqueda de beneficios extraordinarios. Es decir, si en una ciudad, veo que hay panaderías, que todas funcionan de maravilla y tienen colas todos los días para servir el pan, a poner otra panadería similar no se le puede llamar emprender. Si detecto, por ejemplo, que gran parte de las personas no quieren hacer cola, y diseño un servicio, con valor añadido, (me lo invento) que entrega el pan a domicilio justo antes de la hora de la comida, ahora ya estoy hablando de emprendimiento.

Es importante entender que existen distintos tipos de emprendimiento, y pueden ir desde un autoempleo, una pequeña empresa local sin aspiraciones a crecer geográficamente hasta, en el extremo opuesto, un proyecto con la visión y ambición de ser global y dar servicio en todo el mundo. Esto no es bueno ni malo, simplemente es así. Lo realmente importante es que el emprendedor sepa lo que quiere, y actúe con conocimiento de causa, entendiendo las dinámicas del mercado. Especialmente crítico es ser consciente de las necesidades de financiación de los distintos tipos de proyectos y bajo qué condiciones es viable obtenerla.

Tendemos a fijarnos en los grandes casos de éxito de empresas punteras, que vamos a ver, ¿cuantos hay? Y luego, ¿realmente conocemos el apoyo financiero que tuvieron? Así que ojo, como nos decía mi padre de niños cada vez que estábamos viendo la tele: "eso no es la realidad, la realidad es otra cosa que no tiene nada que ver" (gracias papá por ser tan pesado, me da la impresión que mucha gente veía la televisión por su cuenta en su infancia).

Se anima a los emprendedores a que se dejen la piel en un camino incierto, en la búsqueda de la veta de oro; los inversores no financian la búsqueda del oro, financian la explotación de la veta una vez se encuentra. Aquí aparecen los vendedores de palas que se alimentan de los muchos que se quedarán por el camino. Y esta financiación de inversores privados no es un tipo de financiación bancaria, o de la que se puede obtener por ejemplo de ENISA, sino que seguramente espera rendimientos desorbitados. Así que si tu proyecto no va a dar estos extraordinarios beneficios, no tiene mucho sentido buscar este tipo de financiación; aún así puede ser una excelente idea, rentable y cumplir todos tus objetivos personales.

Un caso muy particular de proyectos son aquellos que se denominan startups. Según Eric Ries una startup es "una institución humana diseñada para crear nuevos productos y servicios en unas condiciones de incertidumbre extrema". Esta definición, como todo el imprescindible libro de este autor, "El método Lean Startup", no sirve para nada, ni es aplicable, sin aclaraciones. Menos mal que llega Ash Maurya con "Running Lean", que no deja de ser básicamente un libro de marketing para aquellos que no saben de marketing, y da las indicaciones necesarias para poder aplicar los conceptos de Eric Ries con un mínimo de sentido común. En el prólogo de este último libro Eric Ries dice que una startup es "un experimento". Steve Blank nos dice que “una startup es una organización temporal en búsqueda de un modelo de negocio escalable y replicable”. Un inversor le añadirá a estas definiciones la variable económica que falta, es decir, que puede generar rendimientos explosivos y convertir 10 en 100 o mucho más.

Métodos de gestión al servicio de los inversores

Pienso que la definición de startup está al servicio de los inversores. Es decir, como emprendedor, ¿te gustaría definir tu proyecto como un experimento temporal que sirve para buscar un modelo de negocio que pegue el petardazo padre y haga ricos a los inversores y ojalá de paso a ti, aunque es muy posible que pierdas el control del mismo, y que con gran probabilidad va a palmar? Puede que sí, pero si no, ten cuidado con decir que tienes una startup, y salir a buscar inversores.

 La definición de startup está al servicio de los inversores Tuitear

Vamos a seguir dándole vueltas a esto. Desde el punto de vista de un inversor, tu proyecto casi seguro que se va a pegar el gran tortazo, simplemente por estadística. Así que primero le tendrás que demostrar que tiene posibilidades de ser el éxito del siglo, con un buen número de ventas, hechas con los famosos "early adopters"; o sea, aquellos primeros clientes a los que se les puede vender fácil y rápido, porque tu producto les viene que ni pintado y tienen unas características muy particulares, o lo que sea. Bueno, el problema de los early adopters es que por definición hay pocos, y cuando se te acaben a ver a quién vendes. Así que con esto igual consigues inversión, y entras a formar parte del pool de inversiones de un grupo de inversores, en el que hay unos cuantos pececillos, casi todos destinados a morir. A los inversores no les interesa que sobrevivan el mayor número  posible de los pececillos; lo que les interesa es que algunos de ellos se conviertan en ballenas, aunque el resto se mueran todos. Las nuevas técnicas de gestión que se promueven para las startups tienen muchas características muy acertadas, como pueden ser involucrar lo antes posible a los clientes, la búsqueda del aprendizaje útil, el eliminar las tareas improductivas del proceso, el establecer indicadores, etc. y es imprescindible conocerlas, pero están optimizadas no para la supervivencia de una empresa, sino para que de resultados extraordinarios a corto plazo o se muera. Por otro lado están obsesivamente centradas en el producto, optimizarlo y pivotar, más que en el mercado y en el marketing, que es una necesidad en estos momentos. Por ello aplicarlas cual una receta de cocina tiene un riesgo enorme. No estamos en momento de aplicar recetas, estamos en el momento de la tecno-artesanía, y de encontrar el mejor modo  de gestionar cada proyecto individual. Dicho esto me parece perfectamente lícita esta posición de algunos inversores, ya que cada uno hace con su dinero lo que considera mejor, y lo que más rendimiento le genera (o quizás no).

9 mantras del mundillo de las startups

Así que vamos a revisar capciosamente 9 de los mantras del mundillo de las startups:

1.- Fracasa rápido y barato. ¿No sería mejor, haz lo necesario para tener éxito? No si soy un inversor.
2.- El equipo inicial de una startup no debe cobrar sueldo. ¿De qué vive la gente entonces? ¿No es esto una nueva forma de explotación? Vale, explotación voluntaria, pero hay gente en la calle que "voluntariamente" se hipotecó muy por encima de sus posibilidades reales, seducido por el entorno.
3.- No es bueno un proyecto con un sólo emprendedor. Es mejor tener 2 o 3 que trabajen por la patilla, que sacarán más trabajo adelante más rápido. Con 4 o 5 de estos, seguro que hay deserciones, y esto se contagia.
4.- Gasta lo mínimo. Vale, esto lo suscribo.
5.- Tener dinero es un problema porque te lo gastas. Con perdón, ¿se puede decir una sandez mayor?
6.- Haz pruebas rápidas y haz cambios rápidos y pequeños. ¿Qué pasa si el cambio bueno (que no es pivotar) es grande y lleva tiempo?
7.- Trabaja en base a productos mínimos viables. Es decir, tus clientes son meros conejillos de indias, y no pasa nada si les presentas una bazofia de producto; si no les gusta, cambia el producto y busca nuevos conejillos de indias. Olvídate de crear marca, eso cuesta dinero, y como casi seguro te vas a morir, menudo dispendio.
8.- Un MBA no sirve para nada. No te preocupes por formarte, fuera de lo que yo te digo. El contacto con verdaderos empresarios de éxito, y prestigiosos consultores expuestos permanentemente a las exigencias del mercado no tiene valor; son dinosaurios en extinción. Yo molo, a ver si vas a aprender otras cosas y me llevas la contraria.
9.- El plan de negocio ha muerto. El lean canvas lo sustituye. Lógico, a los inversores no les interesa para nada gastos de desarrollo de negocio que no se alineen con sus intereses, y menos que los emprendedores pierdan su tiempo en aprender a hacer un plan de negocio serio.

Cada caso es un mundo. Una postura crítica y un análisis de las distintas herramientas de gestión, nos permitirá encontrar el modelo artesanal de gestión más adecuado a nuestro proyecto. Hoy además tenemos accesible un número elevado de recursos tecnológicos, que nos permitirán aplicar la tecno-artesanía y realizar una gestión avanzada e inteligente. Sería deseable que los inversores mejoraran su capacidad de seleccionar proyectos viables, seleccionaran menos y los apoyaran más.

Los inversores deberían mejorar su capacidad de seleccionar proyectos viables Tuitear

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