martes, 28 de julio de 2009

El valor del maestro





Soy un convencido del la utilidad del coaching, y de lo acertado de su concepto. Pero creo que su creciente popularidad nos está haciendo olvidar en parte el valor del maestro. Recientemente leí un artículo en el que el autor diferenciaba entre coaching y mentoring. Defendía el primero como un entorno en el que el coachee se puede desarrollar teniendo como único límite sus propias capacidades, en contraposición al mentoring, donde el alumno se ve restringido por las competencias del maestro.

Nada más equivocado. Si el maestro sabe transmitir al alumno su conocimiento, podría ayudar a que este comprendiera en un tiempo más reducido, lo que a él quizás le costó años de práctica y estudio. No hay nada que evite que el alumno entonces pueda superar al maestro.

En judo hay una caída en la que se da una vuelta completa en el aire, y se cae al tatami, golpeándolo con la palma de la mano para amortiguar el golpe, produciendo un fuerte estruendo. Impresionante. Es una caída que se aprende en un nivel avanzado. A mí me parecía totalmente fuera de mis posibilidades, hasta que vi cómo un maestro se la enseñaba a un alumno. De repente me pareció algo sencillo, y le pedí que me enseñara a mí también. Tras varios intentos conseguí hacerla correctamente (y sin romperme la crisma). Con el concepto del coaching creo que aún estaría intentado aprender, o lo habría abandonado después de romperme el cuello.

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